jueves, 18 de diciembre de 2008
►A veces el hombre es como la conga, repite una y otra vez. Un paso adelante, un paso atrás. Mucha conga pero no se va a ningún lado. Las relaciones son como la conga sin fin. Para un lado, para el otro, y siempre se vuelve al mismo punto. Los hombres son previsibles y repetitivos, como la conga. Y el amor es endeble, un poco de conga y todo se desarma. Pero la naturaleza humana, como la conga, puede encontrar variantes dentro de un mismo ritmo, y ahí, deja de ser previsible y aburrida.◄
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